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Lecturas para un domingo sin F1 (XI)
La temporada está prácticamente terminada. Con los títulos ya decididos, las tres últimas carreras sólo servirán para aspectos secundarios: el subcampeonato, los records de Vettel, conocer el nuevo circuito de la India,…
- Debido a que el Gran Premio de Japón tradicionalmente se situaba al final del calendario, muchos campeonatos se decidieron en sus pistas. Gracias a la superioridad de Vettel, y aunque aun quedaran cinco carreras, también se produjo este año y y es la decimosegunda vez que ocurre.
- Ya hemos conocido algunos de los monoplazas más originales y extraños que se diseñaron para la competición, pero sin duda el Smokey Hurst de 1964, diseñado para las 500 millas de Indianapolis, está en el podium de los originales, con el habitáculo para el piloto a un lado de la carrocería principal.
- A propósito de la tan comentada “revolución” preparada por Ferrari para el próximo año, no está de más recordar algún ejemplo de apuestas arriesgadas que resultaron un rotundo fracaso, como el Lotus 80 o el mismo Ferrari de 1992 (F92).
- Una de las claves de esta temporada ha sido sin duda el nuevo proveedor de neumáticos Pirelli. Carlos Castella hace un repaso por la historia de esta compañía, ligada desde sus inicios a las competiciones del motor.
- Y para terminar un “dos por uno”, volvemos a recordar las carreras en Japón y Corea con los race edit oficiales de la FOM.
¿Sabemos algo?
No es que hoy me haya levantado filosófico y quiera imitar a Sócrates, pero cuanto más tiempo dedico a la Fórmula 1 y trato de ir aprendiendo algo, más me doy cuenta que en realidad este mundo es como un arcano inescrutable y que sus conocimientos están vetados para la mayoría de los mortales.
“La mitad del tiempo ni nosotros entendemos lo que está pasando, así que imagina a quienes critican… Sin cuestionar a los aficionados, este es un deporte muy difícil de entender”.
Mark Webber
Pero no me refiero a nosotros los aficionados para los que esto no es más que eso, una afición con la que disfrutamos. Pienso sobre todo a los expertos y/o periodistas (no suelen coincidir, al menos por estas latitudes), de los que tratamos de aprender el resto, pero que en realidad están tan perdidos como el resto en muchas ocasiones. Y es que fijándonos simplemente en las tres últimas carreras nos encontramos claros ejemplos de lo que quiero decir:
- Monza: a priori se trataba del circuito tabú para Red Bull. El más rápido del mundial y donde su ventaja aerodinámica menos se podría aprovechar, se convierte en un desfile para Vettel que consigue una victoria aplastante.
- Singapur: sus características beneficiaban los (pocos) puntos fuertes de Ferrari. El propio Alonso lo señalaba como el más propicio para él en la recta final del campeonato. El resultado fue que los neumáticos y la tracción dejaron en evidencia a los italianos (que también siguen sin tener ni idea de lo que les ocurre).
- Suzuka: estábamos en la némesis de Monza. Red Bull iba poco menos que a doblar a todos los rivales, incluso Webber se pasearía. De La Rosa descartaba de la lucha en cabeza a su propio equipo. Llegamos allí y los McLaren marcan el paso en los libres, se quedan sin la pole por culpa de 9 milésimas y un Vettel estratosférico y en carrera Button arrasa.
Para nada se trata de casos puntuales. Si nos vamos remontando en el tiempo podemos encontrarnos situaciones similares habitualmente. No hablo de la supuesta superioridad de Red Bull en Silverstone porque hubo muchas cosas raras allí, pero Spa sería duro para los RBR. Y ¿recordáis el inicio de temporada? ¿El decepcionante coche que había creado McLaren y las esperanzas en Ross Brawn y su Mercedes?
Si nos centramos en esta temporada y en el campeón de mundo, habría que hacer un ejercicio de reflexión para darse cuenta que no tenemos ni idea de las claves que hacen tan bueno al RB7. O las que vamos conociendo siempre son a posteriori. Su éxito empezó siendo gracias a un alerón delantero flexible, a su diseño en cuña, al difusor soplado, a los mapas motor específicos para clasificación, un caber mayor,… En realidad nadie sabe el verdadero secreto de su éxito, pero ya hay quien se atreve a vaticinar que el próximo año no tendrán capacidad para mejorar y no podrán estar a la altura.
Si Sócrates levantara la cabeza…
Casualmente, Javier Rubio escribe una columna hoy sobre el mismo tema, que merece la pena leer: Si en Ferrari se hacen un lío, los demás no digamos.
