Una vuelta al circuito de Yeongam

Diagrama del circuito de Yeongam

El primer sector, diseñado para la velocidad punta, está compuesto por tres rectas consecutivas que ponen a prueba los motores. En las curvas que las conectan se encuentran los mejores puntos de adelantamiento. Tras la recta de meta, en la que se alcanzan los 300 km/h se frena bruscamente  hasta los 85 km/h para trazar la primera parte de una curva doble a izquierdas, en la que es necesaria una buena tracción para afrontar la segunda recta donde se alcanza una punta de velocidad de 320 km/h. Se trata de un tramo de 1,2 km, lo que lo convierte en el más largo de todo el mundial, que acaba en una fuerte subida y una curva a derechas muy cerrada que se hace en segunda a tan sólo 80 km/h.

Comienza la zona revirada del circuito con una horquilla que da paso a un par de curvas de 90 grados, típicas de Tilke, en las que se nota bastante el viento. Todas ellas se hacen en segunda a baja velocidad. Después de salir de la T6 pegado al muro, viene una zona de curvas rápidas que se pasan casi a 290 km/h y que es dura para los neumáticos. Al llegar a la T9 hay que frenar fuerte sobre el arcén derecho pero clavando el coche hacia la izquierda para poder trazar bien la siguiente curva, también a derecha, con mucho cuidado para no irse en la frenada. A partir de aquí tenemos la parte más técnica y complicada del circuito. Comienza una serie de enlazadas (más curvas de 90 grados) en tercera en las que se aprovechan los pianos todo lo posible con la curva 11, de velocidad media, muy larga y que genera una fuerza G bastante elevada. La siguiente curva es propicia para los errores por su ángulo de inclinación.

Este tercer sector (en teoría la parte urbana y con muros pegados a la pista) continua la secuencia de curvas de velocidad media. Tras las curvas 13 y 14 se llega a T15 (pianos elevados) lanzado desde la izquierda para abrirse a la derecha mientras se frena, de forma similar a la curva 10. Se sale muy lento de esa curva y se van subiendo marchas para pasar por el vértice de la 16 en cuarta   a unos 160 km/h, trazar la peculiar T17 y seguir subiendo marchas para cortar el vértice de la 18 ya en sexta marcha a 270 km/h y entrar de nuevo en la recta de meta y finalizar así la vuelta a este trazado.

La vuelta al circuito la realizamos subidos al RB6 de Sebastian Vettel, con la que consiguió la pole en 2010:

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