Circuito Gilles Villeneuve

Circuito Gilles Villeneuve, Montreal, sede del Gran Premio de Canadá. Uno de los clásicos e imprescindibles del mundial. De esos que tienen el aroma de la F1. Tiene la peculiaridad de desarrollarse en una isla artificial (construida para la exposición mundial de 1967) y ser semiurbano, por lo que no es un trazado permanente.

Homenaje a Gilles Villeneuve en la línea de meta (Circuito de Montreal)

Se podría decir que es una combinación de Mónaco, Spa y Monza, ya que se caracteriza por grandes rectas enlazadas con chicanes lentas y muros pegados al asfalto. Sin duda, los dos puntos más famosos de este circuito son la horquilla L’Epingle y el muro de los campeones, un muro situado justo en la salida de la chicane previa a meta, con irónica frase “Bienvenue au Québec”, conocido así porque en 1999 chocaron contra él tres campeones de mundo: Damon Hill, Michael Schumacher y Jacques Villeneuve. Siempre son espectaculares las imágenes de los monoplazas tomando esa chicane y pasando a escasos centímetros (los que pueden) del muro como si este los escupiera fuera.

Debido a sus características, es uno de los circuitos con menor carga aerodinámica debido a los grandes tramos de velocidad pura, sin curvas de alta velocidad  y en el que los frenos son sometidos a una mayor exigencia, sobre todo en puntos como la horquilla o la chicane de entrada a meta. Estas fuertes frenadas son una de las señas de identidad del trazado. Por contra, no resulta tan exigente con los neumáticos, que sufren menos al no haber una gran carga aerodinámica, pero pueden sufrir graining . El asfalto presenta poco grip, aspecto que va mejorando a lo largo del Gran Premio, y varias zonas bacheadas, que suelen ser reasfaltadas antes de las carreras. Las suspensiones deben ser firmes para aguantar altas velocidades y las presiones que generan los alerones en estas condiciones, pero a su vez deben ser lo bastante altas y suaves para poder comerse pianos en las numerosas chicanes.

Datos técnicos

Tipo Semiurbano Sentido
Longitud 4.361 km Distancia total 305.270 km
Vueltas 70 Desnivel Mínimo
Curvas 14 … a derecha 8
Longitud pit-lane 417 m Tiempo pit-lane 15 seg
Velocidad máxima 315 km/h Velocidad media 193 km/h
Recta más larga 1010 m Velocidad media en curva 106 km/h
Carga aerodinámica Fuerza G máxima 3.6 G
Exigencia del motor Cambios por vuelta 55
Acelerador a fondo 60%  Máxima aceleración 13.5 seg
Consumo de combustible … por vuelta 2.52 kg
Refrigeración ★★
Exigencia de frenos Tiempo de frenada 18 %
Exigencia de neumáticos Agarre
Diagrama Circuito Gilles Villeneuve

Diagrama del circuito Gilles Villeneuve [Fuente: Wikipedia]

Una vuelta al circuito

Se cruza la línea de meta para comenzar la vuelta a fondo en séptima hasta alcanzar los 315 km/h. La primera curva se ataca desde la parte derecha de la recta, es una curva de velocidad media con pianos llanos en el ápice que se va cerrando poco a poco. Enlaza directamente con la T2, el Virage Senna, una curva a derechas de baja velocidad (77 km/h) engañosa con un poco de desnivel a la salida en la que es necesario controlar al abrir el gas y traccionar bien para salir hacia la T3-T4, una chicane de velocidad media un poco ciega situada en otro ligero desnivel con pianos llanos a la que se llega a 250 km/h. Hay que evitar el primero y aprovechar el segundo pero sin acelerar demasiado pronto porque a la salida se pasa muy cerca del muro y un error en esta curva es accidente seguro. La frenada de esta curva está en la zona más bacheada. A partir de ahí se van engranando marchas hasta llegar a séptima y alcanzar el segundo sector.

Este sector comienza con una zona de curvas enlazadas, al estilo de Silverstone, que supone todo un reto para los pilotos y los neumáticos. La curva 5 es la única del circuito de alta velocidad (255 km/h) y no presenta complicaciones su trazada. Se hace a fondo, colocando el coche a la derecha para llegar a T6. Es una frenada muy fuerte en la que es fácil hacer un recto para llegar a una curva de izquierdas que se hace en segunda a 95 km/h pisando el piano y acelerando un poco hacia la T7, que también se hace en segunda a 155 km/h, de nuevo con el muro muy cerca en la salida. A medida que se va abriendo se debe acelerar pronto para ganar velocidad en la recta hasta el Puente de la Concordia. Justo en ese punto hay una fuerte frenada en una zona bacheada y con la pista resbaladiza en la que se pasa de 295 km/h a sólo 120 km/h para trazar la chicane que forman las curvas T8 y T9 (con un bordillo alto para que nadie se salte la chicane), de velocidad media, parecida a la primera pero algo más abierta a su salida. Hay que tener precaución con no pisar la zona sucia ya que la salida de la T9 también está muy pegada al muro y hay que pasar lo más cerca posible de él. Precisamente tras esa curva fue donde se produjo el grave accidente de Robert Kubica en 2007.

Ya en el tercer sector se llega a la curva más famosa del circuito, L’Epingle (T10) a casi 300 km/h. Aquí está la frenada más fuerte, en la que hay que poner primera marcha y hacerla a 60 km/h girando a tope a la derecha buscando el piano. Es difícil conseguir buena tracción. Es el lugar más propicio para realizar un adelantamiento. Se sale de esta curva lo más pegado a la izquierda posible, acelerando a fondo toda la recta (unos 1170 metros) ya hacia el final del trazado, sin que se note apenas las leves curvas 11 y 12. Antes de completar la vuelta hay que afrontar la famosa chicane de entrada (T13-T14) a cuya salida está el “Muro de los Campeones”. A la más complicada de las chicanes del circuito se llega a 315 km/h y hay que frenar hasta los 135 km/h en muy poco espacio. Los altos pianos de esta curva son uno de los elementos que más dificultan su trazada. Hay que jugar con las inercias para pasar bien el primer piano y comerse el segundo pero sin aprovecharlos demasiado para perder menos tiempo, ya que pueden enviar el monoplaza directamente al muro, por el que se pasará a 180 km/h. Desde ahí se acelera a tope hasta alcanzar la línea de meta.

OnBoard

Para ilustrar esta vuelta un piloto muy especial, Robert Kubica, que sufrió un grave accidente en este trazado y justo un año después (2008) conseguía en él su primera victoria y la primera del extinto equipo BMW.

La vuelta con la que Sebastian Vettel logró la pole en el Gran Premio de Canadá 2012 a los mandos del Red Bull RB08

Y para terminar, un auténtico lujo. Una vuelta al circuito a bordo del McLaren de Ayrton Senna (1991).

Algo de historia

Construido sobre la isla artificial de Notre-Dame en el río San Lorenzo a su paso por Montreal, sede en su día de la Exposición Universal de 1967. Su nombre original era Circuit Île Notre-Dame.

Alberga el Gran Premio de Canadá desde 1978 (salvo en los años 1987 y 2009). El primer ganador aquí fue precisamente el canadiense Gilles Villeneuve, piloto que dio su nombre al circuito tras su accidente mortal en 1982.

Uno de los más impactantes accidentes fue el gravísimo sufrido por Robert Kubica en 2007 cuando chocó contra uno de los muros a más de 230 km/h y del que salió sorprendentemente sólo un esguince de tobillo. Justo un año después, conseguía su única victoria también la única para el equipo BMW en Formula 1.

También logró aquí, en 1995, su única victoria el francés Jean Alesi, llevando un Ferrari 412T2 con el mítico dorsal 27 en su morro.

Nigel Mansell perdió la victoria en 1991 a falta de una vuelta cuando lideraba la carrera con un minuto de ventaja sobre Piquet, sin que nunca se haya sabido si fue un error propio por ir saludando al público o un fallo de la caja de cambios del FW14.

El Gran Premio de 2011 ostenta el dudoso honor de ser la carrera más larga de la historia hasta el momento, con más de cuatro horas, debido a las fuertes lluvias. Aquél día el coche de seguridad tuvo que salir a pista en seis ocasiones.

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